Cada persona en el area metropolitana tiene una anecdota, una historia o un comentario simpatico de que hablar del padre Alex.
Le gusta primero que todo orar, ver peliculas clasicas, de suspenso y de aventuras, oir buena musica, contestar sus correos electronicos, chatear en el internet y jugar futbol. Siempre anda impecable, orgulloso de ser sacerdote; es muy sensible ante los problemas sociales muy organizado. Es el profesor mas popular del Apostolado Hispano, gran amigo de "Sebas" y amigo de todos. Muy acomediado y super paciente con sus superiores. A pesar que esta a diete le encanta la pizza. Es agradable hablar con el padre Alex pues siempre tiene una palabra de aliento y una sonrisa amable. El padre Alex vive las misas de sanacion, es un gran confesor y es como San Francisco de Asis ama a los animales sobre todo a su gato "mincho" y a su perro "pluto" que con gran cariño lo espera y se alegra cuando esta de visita en su hogar en sensuntepeque, y que decir de su Mamá, ella lo adora pues aunque el no lo admite el padre Alex es su concentido.
La fe y el amor lo han llevado muy lejos, pues el ha puesto toda su comfianza en Cristo y la virgencita Maria en especial la Guadalupana que ocupa un gran puesto en su cuarto y en su corazon.
Alex, con tigo en esta Diocesis de Arlington hemos formado el gran duo Dinamico para la pastoral y el acompañamiento de nuestros hermanos inmigrantes. Todo se puede con gran voluntad firme y una fe viva.
Gracias Dios mio por darnos un buen Sacerdote
FELIZ CUMPLEAÑOS PADRE ALEX
Reverendo Jose Eungenio Hoyos
Director del Apostolado Hispano
Diocesis de Arlington
Virginia Estados Unidos
sábado, 18 de octubre de 2008
EL PADRE HOYOS Y EL PADRE ALEX EL DUO DINAMICO DEL SIGLO XXI
viernes, 17 de octubre de 2008
DOMINGO XIXDEL TIEMPO ORDINARIO
DAD AL CESAR LO QUE ES DEL CESAR Y A DIOS LO QUE LE PERTENECE Las Lecturas de este Domingo tratan un asunto importante para el buen desenvolvimiento de la vida de los pueblos, de los gobiernos y de los gobernados. El Evangelio de hoy toca un asunto político-religioso: la autoridad civil y la autoridad divina. Se trata del episodio en el cual los Fariseos, pretendiendo nuevamente poner a Jesús contra la pared, le preguntaron si era lícito pagarle impuestos a Roma. Si decía que no -pensaron ellos- podría ser interpretado como desobediencia a la autoridad civil, en manos de los Romanos que tenían ocupado el territorio de Israel. Si contestaba que sí, podría interpretarse como una limitación de la autoridad de Dios sobre el pueblo escogido. La respuesta de Jesús fue clara y sin caer en la trampa: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (Mt. 22, 15-21).
Así que Jesús no estaba contra la pared. Con esta hábil respuesta -como muchas otras del Señor ante la insidia de los Fariseos- Jesús deja claramente establecido que la autoridad política tiene su campo propio de acción, relacionado con el orden público y el bien de todos los gobernados, y que cuando requiere la obediencia y la contribución o tributo, hay que cumplirle.
Pero también deja claro que el respeto y el tributo no sólo se le debe a la autoridad civil, sino que principalmente debemos darle a Dios lo que es de El y a El corresponde.
¿Qué significa esto? Significa varias cosas.
Pero también deja claro que el respeto y el tributo no sólo se le debe a la autoridad civil, sino que principalmente debemos darle a Dios lo que es de El y a El corresponde.
¿Qué significa esto? Significa varias cosas.
1.) En primer lugar debemos saber que toda autoridad temporal viene de Dios. Recordemos lo que Jesús, más tarde, le dijo a Pilatos, el gobernad
or romano, en el momento del juicio que éste le hizo: “Tú no tendrías ningún poder sobre mí, si no lo hubieras recibido de lo Alto” (Jn. 18, 11). Si la autoridad civil viene de Dios, también depende de El. Esto tiene como consecuencia que un gobierno puede llegar a ser injusto si, por ejemplo, se opone al orden divino, a la Ley de Dios; si exige algo que vaya contra la ley natural establecida por Dios, si va en contra de la dignidad humana, contra la libertad religiosa, etc.En casos como éstos se aplica lo que vemos contestar a los Apóstoles cuando la autoridad civil les prohibe predicar en nombre de Jesús, o sea, cuando les prohibe realizar la tarea que Dios les había encomendado. Si la autoridad divina está por encima de la autoridad civil, es claro por qué ellos desobedecen y al serle reclamada su desobediencia, ellos responden: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hech. 5, 27-29). Es decir, cuando entra en conflicto la obediencia a Dios con la obediencia al poder civil, hay que tener en cuenta que toda autoridad temporal tiene su origen en Dios y que la autoridad divina está por encima de la autoridad humana.
2.) En segundo lugar, debemos tener claro que Dios es el Señor de la historia y todo lo ordena El para la salvación de la humanidad y de cada ser humano en particular.

Hasta las leyes de la Roma pagana y sus gobernantes sirvieron para que se llevaran a cabo los designios de Dios, tanto para el nacimiento como para la pasión y muerte de Jesús, el Salvador del mundo: el edicto de empadronamiento de los judíos, ordenado por el Emperador romano, obligó a San José y la Virgen a ir a Belén, donde nacería el Salvador del mundo (cfr. Lc. 2, 1-5) anunciado desde antes por el Profeta Miqueas (cfr. Mt. 2, 4-5 y Miq 5, 2). Con el juicio de Pilato a Jesús (cfr. Jn. 19, 14-16) se cumplió la redención del género humano. Nada escapa, entonces, a los designios divinos, bien sea porque Dios lo causa o bien porque lo permite. Los mismos gobernantes -sean buenos o malos, sean convenientes o inconvenientes, sean tolerantes o intolerantes, sean lícitos o ilícitos, sean tiranos o magnánimos- aunque no lo sepan o no lo quieran reconocer, aunque no se den cuenta sus gobernados, son instrumentos de Dios para que se realicen los planes que El tiene señalados para trazar la historia de la salvación de la humanidad.
Si revisamos la historia de la salvación que encontramos en la Sagrada Escritura, podemos ver cómo Dios va realizado su plan de salvación en el pueblo escogido. A veces éste se ve librado por Dios por un conjunto de circunstancias que pueden llegar a considerarse un milagro, enviándoles, por ejemplo, un jefe que los lleva a la victoria, o a veces, por el contrario, permitiendo que el pueblo fuese o derrotado o desterrado o dividido. En todas las circunstancias está la mano poderosa de Dios, porque “Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman” (Rom. 8, 28). En esto consiste la Historia de la Salvación, realizada por Dios, en la que utiliza a los seres humanos como instrumentos para realizar sus planes, porque Dios es el Señor de la historia ... nadie más.
Veamos, por ejemplo, lo que ocurrió al pueblo de Israel en una época de su historia:
931 años antes de la venida de Cristo, se dividieron las doce tribus y se constituyeron en dos reinos, el Reino del Norte y el Reino del Sur (cfr. 1 Re. 12, 1-32).
Luego en el año 722 antes de Cristo, cae el Reino el Norte en manos de Asiria (cfr. 2 Re. 17, 5-6 / 18, 9-12).
Y en el año 587 antes de Cristo cae también el Reino del Sur, quedando Jerusalén con su Templo destruido y sus habitantes desterrados a Babilonia (2 Re. 24, 10-17).
Y todo esto, por más adverso que pareciera para el pueblo escogido, lo permitió Dios, el Señor de la historia.
Y todo esto, por más adverso que pareciera para el pueblo escogido, lo permitió Dios, el Señor de la historia.
La Primera Lectura (Is. 45, 1.4-6) de hoy nos muestra la escogencia que el mismo Dios hace de un Rey pagano, Ciro, a quien convierte en el liberador del pueblo de Israel. Ciro, Rey del Imperio Persa, al conquistar Babilonia en el año 538 antes de Cristo, da la libertad a los judíos para que regresen a su tierra y autoriza la reconstrucción del Templo de Jerusalén (cfr. Es. 1).

Sin saberlo, Ciro colaboró con Dios para que todos vieran su gloria y a El se le rindiera culto nuevamente en el Templo de Jerusalén. Así nos dice la Sagrada Escritura sobre la elección de Ciro por parte de Dios para ser su instrumento: “Te llamé por tu nombre y te di un título de honor, aunque tú no me conocieras ... Te hago poderoso, aunque tú no me conoces, para que todos sepan que no hay otro Dios fuera de Mí. Yo soy el Señor y no hay otro” (Is. 45, 1-6).
En el comienzo de la historia de la Iglesia vemos cómo las persecuciones a los cristianos por parte de los romanos, sirvieron para la difusión del Evangelio de Jesucristo. Siempre se ha dicho que la sangre de los mártires es multiplicadora de semillas de nuevos cristianos. Y así fue y sigue siendo. Dios, de un aparente mal, como es la muerte de cristianos inocentes, saca un bien. Así sigue Dios escribiendo la historia de la salvación.
Más recientemente en nuestro siglo, vemos cómo los regímenes marxistas que habían intentado apagar la fe en Dios, no lo lograron del todo. La fe del pueblo se mantuvo viva y, cuando parecía que estaba apagada, fue como un fuego que vuelve a encenderse a partir de las cenizas.
Todo lo ordena Dios para sus fines. La historia de cada ser humano en particular y de los pueblos está en manos de Dios. Por encima de todo gobierno humano está el gobierno de Dios. Y todo lo ordena Dios, origen de toda autoridad humana y Señor de la historia, para realizar la historia de la salvación de cada ser humano en particular y de toda la humanidad.
Volviendo sobre la moneda y la imagen en la moneda: en nuestro Bautismo hemos sido sellados con el sello de Cristo. ¿De quién es, entonces, la imagen que llevamos nosotros? Hemos sido hechos a imagen y semejanza de Dios, y con el Bautismo hemos sido hechos hijos de Dios. Entonces, hay que dar al César lo que es del César, pero más importante aún es dar a Dios lo que es de Dios.
Todo lo ordena Dios para sus fines. La historia de cada ser humano en particular y de los pueblos está en manos de Dios. Por encima de todo gobierno humano está el gobierno de Dios. Y todo lo ordena Dios, origen de toda autoridad humana y Señor de la historia, para realizar la historia de la salvación de cada ser humano en particular y de toda la humanidad.
Volviendo sobre la moneda y la imagen en la moneda: en nuestro Bautismo hemos sido sellados con el sello de Cristo. ¿De quién es, entonces, la imagen que llevamos nosotros? Hemos sido hechos a imagen y semejanza de Dios, y con el Bautismo hemos sido hechos hijos de Dios. Entonces, hay que dar al César lo que es del César, pero más importante aún es dar a Dios lo que es de Dios.
jueves, 9 de octubre de 2008
DOMINGO XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO
ESTAMOS INVITADOS A UNA BODA Jesucristo nos presenta en el Evangelio de hoy por medio una acto muy singular de la parábola del "Banquete de Bodas" (Mt. 22, 1-14). Se trata de la celebración de la Boda del Hijo de Dios con la humanidad. Y a esa Fiesta estamos invitados todos. "El Reino de los Cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero éstos no quisieron ir ... Uno se fue a su campo, otro a su negocio..." ¡cuántas veces no hacemos nosotros lo mismo! Constantemente nos oponemos a la invitación del Señor. Dios nos llama y en vez de atender su invitación, le damos la espalda. Dios nos ofrece la oportunidad de ir a su fiesta y de tener la felicidad para siempre, y ... ¿cómo respondemos? ¿No hacemos como los invitados que nos describe el Evangelio? ¿No preferimos los negocios temporales a las invitaciones eternas? ¿No preferimos los banquetes de la tierra al Banquete Celestial? No aceptar la invitación del Rey es un desplante. Pueden haber cosas que parecen más importantes que asistir a la Boda del Hijo del Rey, pero nada es más importante que esa Fiesta: la Fiesta Escatológica, que sucederá al final de los tiempos. Y el Rey se disgusta, no sólo por el desprecio de sus invitados, sino porque, además, han matado a los que envió para invitarlos. Los enviados as
esinados son los mártires de todos los tiempos: mataron a los Profetas del Antiguo Testamento, a San Juan Bautista, también a Cristo. Le siguieron los mártires del comienzo de la Iglesia. Y aún en nuestra era, no han cesado los martirios: el siglo 20 fue testigo del mayor número de mártires de todos los siglos. Pensemos en las persecuciones del comunismo contra la Iglesia católica. ¿Será que los hombres y mujeres de hoy estamos tan hundidos en los negocios terrenos que consideramos que es tiempo perdido pensar en Dios y en la vida eterna? Pero ... ¿qué nos dice el Evangelio sobre los que no acepten la invitación al Banquete Celestial? Es muy claro: otros serán invitados en lugar de los que no asistan San Lucas, al relatar esta Fiesta Celestial nos habla de que el anfitrión invitó luego a los pobres, los inválidos, los cojos y los ciegos (Lc. 14, 22). Y ¿quiénes son esos minusválidos que el Señor invita debido a la ausencia de los invitados iniciales? Son todos aquéllos que el mundo considera insuficientes: los pobres de corazón, que saben que no tienen nada si no tienen a Dios; los inválidos -inválidos espirituales- que saben que no pueden valerse sin la ayuda de Dios; los cojos que saben que necesitan las muletas que sólo Dios puede ofrecerles; los ciegos que saben que necesitan la luz de Dios para poder ver. Los sabios según la sabiduría de este mundo, los orgullosos, los presuntuosos, los apegados a las cosas del mundo y a los bienes materiales corren el riesgo de ser invitados y de no asistir, por no darse cuenta de que la invitación del Señor es infinitamente más importante que cualquier negocio, cualquier preocupación material, cualquier apego terreno. Y corren el riesgo, también, de no estar vestidos adecuadamente y de ser echados fuera. No estar bien vestido significa no tener la suficiente preparación espiritual para poder ser aceptado en la Fiesta de la Salvación. Significa esta parte de la parábola que no basta ser invitado, tampoco basta haber entrado al banquete (es decir, formar parte de la Iglesia). Se requiere estar debidamente preparado: vivir en estado de gracia, vivir en amistad con Dios.
esinados son los mártires de todos los tiempos: mataron a los Profetas del Antiguo Testamento, a San Juan Bautista, también a Cristo. Le siguieron los mártires del comienzo de la Iglesia. Y aún en nuestra era, no han cesado los martirios: el siglo 20 fue testigo del mayor número de mártires de todos los siglos. Pensemos en las persecuciones del comunismo contra la Iglesia católica. ¿Será que los hombres y mujeres de hoy estamos tan hundidos en los negocios terrenos que consideramos que es tiempo perdido pensar en Dios y en la vida eterna? Pero ... ¿qué nos dice el Evangelio sobre los que no acepten la invitación al Banquete Celestial? Es muy claro: otros serán invitados en lugar de los que no asistan San Lucas, al relatar esta Fiesta Celestial nos habla de que el anfitrión invitó luego a los pobres, los inválidos, los cojos y los ciegos (Lc. 14, 22). Y ¿quiénes son esos minusválidos que el Señor invita debido a la ausencia de los invitados iniciales? Son todos aquéllos que el mundo considera insuficientes: los pobres de corazón, que saben que no tienen nada si no tienen a Dios; los inválidos -inválidos espirituales- que saben que no pueden valerse sin la ayuda de Dios; los cojos que saben que necesitan las muletas que sólo Dios puede ofrecerles; los ciegos que saben que necesitan la luz de Dios para poder ver. Los sabios según la sabiduría de este mundo, los orgullosos, los presuntuosos, los apegados a las cosas del mundo y a los bienes materiales corren el riesgo de ser invitados y de no asistir, por no darse cuenta de que la invitación del Señor es infinitamente más importante que cualquier negocio, cualquier preocupación material, cualquier apego terreno. Y corren el riesgo, también, de no estar vestidos adecuadamente y de ser echados fuera. No estar bien vestido significa no tener la suficiente preparación espiritual para poder ser aceptado en la Fiesta de la Salvación. Significa esta parte de la parábola que no basta ser invitado, tampoco basta haber entrado al banquete (es decir, formar parte de la Iglesia). Se requiere estar debidamente preparado: vivir en estado de gracia, vivir en amistad con Dios.CONOSCAMOS EL SACRAMENTO DEL BAUTISMO
El término Bautismo procede del verbo griego baptizein, que significa sumergir, lavar. El simbolismo de los efectos del agua como signo de purificación es muy común en la historia de las religiones. Sabemos que Juan Bautista daba el bautismo a todos aquellos que aceptaban su predicación como cambio de vida. Jesucristo enseñó a los apóstoles un bautismo diferente del conocido por los judíos. No era sólo un símbolo, sino una verdadera purificación y un llenarse del Espíritu Santo. Juan Bautista lo había anunciado: "Yo bautizo con agua, pero pronto va a venir el que es más poderoso que yo, al que yo no soy digno de soltarle los cordones de sus zapatos; él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego".(Lc 3,16)El hecho más importante para interpretar el Bautismo cristiano es el Bautismo de Jesús, en el que culminan las prefiguraciones del Antiguo Testamento sobre este sacramento. Los cuatro evangelios cuentan el Bautismo que recibió Jesús (Mc 1, 9-11; Mt 3, 13-17; Lc 3, 21-22; Jn 1, 32-34) y los cuatro conceden excepcional importancia a este hecho porque representa el punto de partida y el comienzo del ministerio público de Jesús (Hch 1,22; 10,37; 1 Jn 5.6). Todos los evangelistas coinciden en narrar dos cosas:
- El descenso del Espíritu
-La proclamación divina asociada a la venida del Espíritu Santo
Según el judaísmo antiguo, la comunicación del Espíritu significa la inspiración profética. La persona que recibe el Espíritu es llamada por Dios para ser su mensajero (Eclo 48,24; Dn 13,45). Por lo tanto, en el momento del bautismo, Jesús recibió del Padre la vocación y el destino que marcó y orientó su vida.
Con ocasión de su Bautismo, Jesús experimentó su vocación, aceptando la misión y el destino que le llevarían a su muerte violenta. Así se explica que las dos únicas veces que Jesús utiliza el verbo bautizar (Mc 10,38; Lc 12,50) sea para referirse a su propia muerte. El bautismo par Jesús tiene un sentido concreto: es el acto y el momento en que el hombre asume conscientemente una vocación y un destino en la vida, la vocación y el destino de la solidaridad incondicional con los hombres, especialmente los más pobres, hasta llegar a la misma muerte.
La Iglesia bautiza porque así realiza el mandato de Jesús resucitado y porque está llena del Espíritu Santo para comunicar la salvación a través de este sacramento. El Bautismo es el sacramento de la fe (Mc 16,16). Pero la fe tiene necesidad de la comunidad de creyentes. Solo en la fe de la Iglesia puede creer cada uno de los cristianos. La fe que se requiere para el Bautismo no es una fe perfecta y madura, sino un comienzo que está llamado a desarrollarse. En todos los bautizados, niños o adultos, la fe debe crecer después del Bautismo.
domingo, 5 de octubre de 2008
LA CULTURA DE LA MUERTE, RENACE CON NUEVOS ROSTROS I
Hablar de cultura de la muerte no es nuevo, quizás el termino parezca nuevo aunque en realidad es algo a lo que la humanidad se ha venido enfrentando desde hace ya varios siglos, y porque no decirlo desde el primer momento en que nuestros padres desobedecieron a Dios en el paraíso, ya que desde ahí el hombre quedo viciando en su naturaleza e inclinado hacia el pecado, el problema es que a medida que avanza la humanidad esta cultura va creciendo de forma silenciosa, destruyendo cada vez mas la dignidad del genero humano, fomenta su destrucción, sobre todo en aquellos mas pequeños y débiles, sobre los desvalidos y que no tienen voz ni voto en la sociedad, los promotores de esta cultura, ven a estos como peones de ajedrez, como maquinas productoras o como títeres para enriquecerse cada vez mas, en ningún momento favorecen la dignidad de los pequeños ni sus derechos como tal. El término "cultura" de la muerte fue acuñado por el Papa Juan Pablo II en su Encíclica El Evangelio de la Vida, publicada el 25 de marzo de 1995. Esta cultura ha tenido su auge con nuevos rostros y nuevas estrategias en los últimos siglos, específicamente en los dos siglos anteriores ante esta situación el papa Juan Pablo II nos decía "...Estamos frente a una realidad más amplia, que se puede considerar como una verdadera y auténtica estructura de pecado, caracterizada por la difusión de una cultura contraria a la solidaridad, que en muchos casos se configura como verdadera ´cultura de muerte´" (El Evangelio de la Vida, núm. 12.). Su crecimiento es fomentado cuando los seres humanos sacamos cada día que pasa a Dios de nuestras vidas, y hay que tener claro que la presencia de Dios, representa la vida y la felicidad del hombre y la mujer misma, la presencia de Dios hace que el hombre crezca y se fortalezca en valores, en virtudes, que fomente la paz y el desarrollo interior, mientras que sin Dios, no le interesa absolutamente nada, y comienza su propia autodestrucción. Las estrategias principales que la "cultura de la muerte" ha usado para promover el aborto, la anticoncepción y la "educación" sexual hedonista ahora se han intensificado y se extienden a la manipulación de embriones humanos Ya no es solo el aborto, ya sea quirúrgico o el causado por los anticonceptivos abortivos, la única manera silenciosa y escondida en que la "cultura" de la muerte destruye a los seres humanos no nacidos. Lo es también la fecundación in vitro, la clonación y la experimentación con embriones humanos. Por otro lado, está el crimen de la eutanasia. Éste también ocurre en el silencio y a la sombra de las instalaciones médicas, revestido así de una apariencia de legitimidad. Es parte del engaño de la "cultura" de la muerte, de encubrir la destrucción de la vida de un ser humano con una fachada de "piedad". Es necesario profundizar en nuestro conocimiento sobre el avance que ha tenido la "cultura" de la muerte durante los últimos años. Se precisa una reflexión que ahonde en las estrategias y engaños presentes en los nuevos ataques de esta falsa "cultura". La necesidad de esa reflexión es apremiante, pues mientras más silencioso es el enemigo, más difícil es de combatir. Existe el peligro de que la conciencia, aún la de los buenos, se adormezca ante el sigilo de estas formas de atacar la vida humana, con el consecuente debilitamiento de la acción en defensa de la vida. Ello hay que impedirlo a toda costa, como lo lograremos, no favoreciendo en ningún momento todos estos elementos que la potencia, siendo cristianos auténticos, decididos y defensores de la verdadera cultura, la cultura de la vida. sábado, 4 de octubre de 2008
OCTUBRE MES DE MARIA
CONOZCAMOS A NUESTRA MADRE - Quien es María
María no es un mito, sino una mujer real, con una historia personal, aunque si del Nuevo testamento podemos recoger sólo algunos aspectos de su personalidad y no propiamente una biografía.
- Vive en Nazaret, una ciudad de la Galilea sin ninguna importancia.
- Pertenece a un ambiente popular; esposa a José el carpintero, entrando en un clan de ascendencia davídica.
- Participa activamente en los hechos de la vida:
- Va a visitar a una pariente anciana, hace la peregrinación a Jerusalén,
- Interviene en una fiesta de bodas.
- Sabe escuchar y reflexionar; pero también hablar y tomar decisiones valientes. Contempla, llena de estupor, las maravillas de Dios y espera de El la justicia para los oprimidos, según la espiritualidad de los pobres de JHWH.
- Procura comprender sus proyectos, dispuesta a ponerse a su disposición como humilde "sierva del Señor" (Lc 1,38): es este el único título que se atribuye.
- Tiene dificultad para comprender a su hijo Jesús; lo sigue con materna premura y con fe heró ica; condivide con El la pobreza de Belén, el exilio en Egipto, la quietud escondida de Nazaret, el fracaso del Calvario.
- En fin, en Jerusalén, está presente en el núcleo inicial de la comunidad cristiana en oración para invocar la venida del Espíritu de Pentecostés: "Eran asiduos y concordes en la oración, junto a algunas mujeres y a María, la madre de Jesús y con los hermanos de El" (At 1,14).
Con esta información, terminan las noticias que tenemos de ella. Todo ello, aparentemente, no es mucho. Observemos, sin embargo, que María está presente en los momentos decisivos: Nacimiento, Pascua y Pentecostés. Son los momentos que señalan, respectivamente, el inicio, el cumplimiento y la comunicación de la salvación. Mientras su Hijo es imagen personal de Dios salvador, ella es el modelo de la humanidad salvada: una de nosotros, pero redimida y asociada a El de un modo del todo singular. En ella, la Iglesia encuentra su primera y más perfecta realización en el orden de la fe, de la caridad y de la perfecta unión con Cristo. No por nada el Evangelio de
- Lucas la presenta como la nueva Jerusalén; el Evangelio de Juan la indica como la mujer símbolo de Israel.
- El Apocalípsis la incluye, junto al pueblo de Dios, en la figura de la mujer vestida de sol que da luz al Mesías y es atacada por el dragón en el desierto.
María está dentro de la Iglesia, pero incomparablemente más cerca de Cristo que los demás creyentes. Recorriendo el camino de su existencia, a la luz de esta posición característica, se comprenden mejor sus singulares prerrogativas, que, en definitiva, se fundan en el misterio de su divina maternidad.
- Cristo es el único maestro y el único redentor; de El recibimos la gracia de ser discípulos y cooperadores, partícipes de su vida y de su misión, santos y santificadores.
María es la más perfecta discípula de Cristo y la primera colaboradora en la obra de la salvación. Su personal camino de fe, como ponen de relieve los relatos evangélicos, es también el dilatarse de su caridad hacia todos los hombres, con una inserción cada vez más consciente en el misterio de la redención.
María, ¿qué más decir de ti? ¡Cómo quisiéramos expresarnos correctamente para que pudiéramos comprender mucho mejor tu puesto dentro de la Iglesia!
Si, María es acción maternal dentro de la Iglesia. María madre de la Iglesia, la llamó Pablo VI, y la llamamos nosotros.
Pero también María es presencia ejemplar, es paradigma, es modelo en la Iglesia. A ella tenemos que mirar para aprender a ser miembros que fieles y comprometidos de la Iglesia.
Es modelo para los consagrados, ya sea contemplativos, ya sea activos, por su entrega radical al Señor.
Es modelo para los Pastores, por su espíritu de servicio desinteresado al pueblo de Dios.
Es modelo para todos los fieles por su identificación con el Hijo y por su docilidad y disponibilidad al Plan de Dios.
María es modelo para todos los que sufren, pues ella atravesó también el Getsemaní del destierro, la soledad, y el Calvario del sufrimiento y del desprecio. Pero ella se mantuvo fiel y firme en su fe.
Por todo lo dicho, convengamos: no podemos separar nunca a María de la Iglesia. Por eso el amor a la Iglesia se traducirá en amor a María y viceversa, porque la una no puede subsistir sin la otra. Así dijo Pablo VI en Marialis Cultus 35.María es modelo de evangelización. Es más, Ella es la Estrella de la Evangelización. ¿Qué es la evangelización? Es vivencia y proclamación de la persona y mensaje de Jesús. ¿Quién mejor que María para enseñarnos a evangelizar? Ella, que es Evangelio vivido, pues ese Evangelio se hizo carne en su seno.
María es Estrella de la evangelización porque conduce, señalando inequívocamente el camino a seguir. Orientarse por su ejemplo y su palabra es la mejor garantía para alcanzar con seguridad el objetivo: Dios y su reinado entre nosotros.
María no es un mito, sino una mujer real, con una historia personal, aunque si del Nuevo testamento podemos recoger sólo algunos aspectos de su personalidad y no propiamente una biografía.
- Vive en Nazaret, una ciudad de la Galilea sin ninguna importancia.
- Pertenece a un ambiente popular; esposa a José el carpintero, entrando en un clan de ascendencia davídica.
- Participa activamente en los hechos de la vida:
- Va a visitar a una pariente anciana, hace la peregrinación a Jerusalén,
- Interviene en una fiesta de bodas.
- Sabe escuchar y reflexionar; pero también hablar y tomar decisiones valientes. Contempla, llena de estupor, las maravillas de Dios y espera de El la justicia para los oprimidos, según la espiritualidad de los pobres de JHWH.
- Procura comprender sus proyectos, dispuesta a ponerse a su disposición como humilde "sierva del Señor" (Lc 1,38): es este el único título que se atribuye.
- Tiene dificultad para comprender a su hijo Jesús; lo sigue con materna premura y con fe heró ica; condivide con El la pobreza de Belén, el exilio en Egipto, la quietud escondida de Nazaret, el fracaso del Calvario.
- En fin, en Jerusalén, está presente en el núcleo inicial de la comunidad cristiana en oración para invocar la venida del Espíritu de Pentecostés: "Eran asiduos y concordes en la oración, junto a algunas mujeres y a María, la madre de Jesús y con los hermanos de El" (At 1,14).
Con esta información, terminan las noticias que tenemos de ella. Todo ello, aparentemente, no es mucho. Observemos, sin embargo, que María está presente en los momentos decisivos: Nacimiento, Pascua y Pentecostés. Son los momentos que señalan, respectivamente, el inicio, el cumplimiento y la comunicación de la salvación. Mientras su Hijo es imagen personal de Dios salvador, ella es el modelo de la humanidad salvada: una de nosotros, pero redimida y asociada a El de un modo del todo singular. En ella, la Iglesia encuentra su primera y más perfecta realización en el orden de la fe, de la caridad y de la perfecta unión con Cristo. No por nada el Evangelio de
- Lucas la presenta como la nueva Jerusalén; el Evangelio de Juan la indica como la mujer símbolo de Israel.
- El Apocalípsis la incluye, junto al pueblo de Dios, en la figura de la mujer vestida de sol que da luz al Mesías y es atacada por el dragón en el desierto.
María está dentro de la Iglesia, pero incomparablemente más cerca de Cristo que los demás creyentes. Recorriendo el camino de su existencia, a la luz de esta posición característica, se comprenden mejor sus singulares prerrogativas, que, en definitiva, se fundan en el misterio de su divina maternidad.
- Cristo es el único maestro y el único redentor; de El recibimos la gracia de ser discípulos y cooperadores, partícipes de su vida y de su misión, santos y santificadores.
María es la más perfecta discípula de Cristo y la primera colaboradora en la obra de la salvación. Su personal camino de fe, como ponen de relieve los relatos evangélicos, es también el dilatarse de su caridad hacia todos los hombres, con una inserción cada vez más consciente en el misterio de la redención.
María, ¿qué más decir de ti? ¡Cómo quisiéramos expresarnos correctamente para que pudiéramos comprender mucho mejor tu puesto dentro de la Iglesia!
Si, María es acción maternal dentro de la Iglesia. María madre de la Iglesia, la llamó Pablo VI, y la llamamos nosotros.
Pero también María es presencia ejemplar, es paradigma, es modelo en la Iglesia. A ella tenemos que mirar para aprender a ser miembros que fieles y comprometidos de la Iglesia.
Es modelo para los consagrados, ya sea contemplativos, ya sea activos, por su entrega radical al Señor.
Es modelo para los Pastores, por su espíritu de servicio desinteresado al pueblo de Dios.
Es modelo para todos los fieles por su identificación con el Hijo y por su docilidad y disponibilidad al Plan de Dios.
María es modelo para todos los que sufren, pues ella atravesó también el Getsemaní del destierro, la soledad, y el Calvario del sufrimiento y del desprecio. Pero ella se mantuvo fiel y firme en su fe.

Por todo lo dicho, convengamos: no podemos separar nunca a María de la Iglesia. Por eso el amor a la Iglesia se traducirá en amor a María y viceversa, porque la una no puede subsistir sin la otra. Así dijo Pablo VI en Marialis Cultus 35.María es modelo de evangelización. Es más, Ella es la Estrella de la Evangelización. ¿Qué es la evangelización? Es vivencia y proclamación de la persona y mensaje de Jesús. ¿Quién mejor que María para enseñarnos a evangelizar? Ella, que es Evangelio vivido, pues ese Evangelio se hizo carne en su seno.
María es Estrella de la evangelización porque conduce, señalando inequívocamente el camino a seguir. Orientarse por su ejemplo y su palabra es la mejor garantía para alcanzar con seguridad el objetivo: Dios y su reinado entre nosotros.
María es Estrella de la evangelización porque brilla y con su luz ilumina a aquel que nos sacó de las tinieblas del pecado y nos hace vivir en la luz de la gracia. En la Virgen resplandecen de manera admirable todos los valores evangélicos. Ella es un “catecismo viviente”, un libro abierto donde en forma sencilla y clara están contenidas todas las verdades de la fe.
María es estrella de la evangelización porque atrae e impulsa a seguir su ejemplo de total adhesión al Señor. Redimida como nosotros, la Palabra encuentra en ella la mejor acogida y se vuelve vida en abundancia, su ejemplo posee una fuerza de atracción especial porque es cálido y cercano. María, mujer totalmente evangelizada, evangeliza con su sola presencia. Cada encuentro con la Virgen es un encuentro con el Evangelio. Es invitación y estimulo a la vivencia de los valores más nobles y positivos, aquellos que impulsan al hombre y a las naciones a su plenitud.
Termino con la famosa frase de San Bernardo de Claraval donde nos exhorta a mirar siempre la estrella, a invocar a María: “No apartes tus ojos del resplandor de esta estrella, sino quieres ser oprimido por las barracas. Si se levantan los vientos de las tentaciones, si tropiezas en los escollos de las tribulaciones, mira a la estrella llama a María.
Si eres agitado por las olas de la soberbia por la detracción, por la ambición, por la ambición, mira a la estrella, invoca a María. En los peligros, en las angustias, en las dudas, piensa en María invoca a María. No se aparte María de tu boca, no se aparte de tu corazón, y para conseguir la ayuda de su intercesión, no dejes de seguir el ejemplo de su vida.Si ella te tiene de la mano, no caerás; Si ella te protege, no tienes que temer.”
viernes, 3 de octubre de 2008
XXVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
SOLO SOMOS ADMINISTRADORES DE LOS DONES DE DIOS

Bajo la imagen de la viña, común a la primera lectura y el evangelio, la idea central de la parábola bíblica de este domingo es el traspaso del reino de Dios, la iglesia que Jesús fundamenta como piedra angular, y que debe producir frutos para Dios. Esta parábola de los viñadores asesinos constituye un compendio de la historia de la salvación del hombre por Dios desde la alianza del Sinaí, hasta la fundación de la Iglesia por Jesús como nuevo pueblo de Dios, pasando por los profetas y la persona de Cristo. Dios que desde el pecado de nuestros primeros padres se ha preocupado por enviarnos la salvación a todos y a cada uno de nosotros, primero nos hablo por boca de los profetas y sin embargo no se les escucho, les quitaron la vida inmisericordemente, hasta que por fin nos envió a su hijo único, al que tampoco fuimos capaces de escuchar y que también le quitamos la vida, ahora bien, la pregunta de hoy es ¿Tiene alguna aplicación hoy en día esta parábola? Pues es posible que sí. Esos arrendatarios que se sienten dueños y se sienten con poder para hacer y deshacer a su antojo; esos arrendatarios que se creen los únicos que saben lo que es bueno para la viña; esos arrendatarios que ni matan a los criados ni al hijo, y en cuanto aparecen por la viña tratan de agasajarles, seducirles y comprarles incluso con la intención de que se vuelvan en contra del mismo dueño.
La viña de hoy en día, o sea el Pueblo de Dios, sufre mucho. Unos lo oprimen con pesos que les cargan y no pueden ni levantar la cabeza; otros parece que sólo intentan confundirlo y dividirlo; hay quienes lo juzgan con tanta severidad que le quita toda esperanza y el mensaje deja de ser “buena noticia”.
Mucho más sentido evangélico tienen las palabras de Pablo a los Filipenses. Los arrendatarios deberían, deberíamos escuchar muy atentamente al consejo del Apóstol: “Que nada os angustie”. Y a renglón seguido les anima a confiar en Dios, a orar, suplicarle, a darle gracias y como recompensa vivirán, disfrutarán de su paz, de la paz de Dios.
Hoy los arrendatarios se preguntan unos a otros cuál es el último libro que ha leído, qué película ha visto, qué conferencia ha dictado, cuántos artículos o libros ha escrito, qué títulos universitarios posee o que otros honores le han otorgado, qué opinión le merece este o aquel documento o pronunciamiento de algún otro arrendador. ¿No estaremos complicando nuestras vidas, tanto la del Pueblo de Dios (la viña) como la de los que la cuidan?
Pablo continúa: “Por último, hermanos, tomad en consideración lo que hay de verdadero, de noble, de justo, de limpio, de amable, de laudable, de virtuoso y de encomiable”. Algo así podría ser un buen plan para que todos los que pertenecen, son o están asociados con la viña, Pueblo de Dios, Iglesia, pudieran disfrutar del Dios de la paz que está siempre en medio de nosotros.
Posiblemente no sea tan difícil cuidar la viña, seguro que no hay necesidad de envidia que lleva a la violencia y al alejamiento y rechazo de unos y otros. Que siempre tengamos presente que esta viña en la cual vivimos no nos pertenece, sino que solo somos unos administradores de esta multiforme gracia que Dios nos ha dado y que al final de los tiempos vendrá el verdadero dueño y nos pedirá cuentas concretas para ver si hemos sido capaces de administrarla con responsabilidad.
La viña de hoy en día, o sea el Pueblo de Dios, sufre mucho. Unos lo oprimen con pesos que les cargan y no pueden ni levantar la cabeza; otros parece que sólo intentan confundirlo y dividirlo; hay quienes lo juzgan con tanta severidad que le quita toda esperanza y el mensaje deja de ser “buena noticia”.
Mucho más sentido evangélico tienen las palabras de Pablo a los Filipenses. Los arrendatarios deberían, deberíamos escuchar muy atentamente al consejo del Apóstol: “Que nada os angustie”. Y a renglón seguido les anima a confiar en Dios, a orar, suplicarle, a darle gracias y como recompensa vivirán, disfrutarán de su paz, de la paz de Dios.
Hoy los arrendatarios se preguntan unos a otros cuál es el último libro que ha leído, qué película ha visto, qué conferencia ha dictado, cuántos artículos o libros ha escrito, qué títulos universitarios posee o que otros honores le han otorgado, qué opinión le merece este o aquel documento o pronunciamiento de algún otro arrendador. ¿No estaremos complicando nuestras vidas, tanto la del Pueblo de Dios (la viña) como la de los que la cuidan?
Pablo continúa: “Por último, hermanos, tomad en consideración lo que hay de verdadero, de noble, de justo, de limpio, de amable, de laudable, de virtuoso y de encomiable”. Algo así podría ser un buen plan para que todos los que pertenecen, son o están asociados con la viña, Pueblo de Dios, Iglesia, pudieran disfrutar del Dios de la paz que está siempre en medio de nosotros.
Posiblemente no sea tan difícil cuidar la viña, seguro que no hay necesidad de envidia que lleva a la violencia y al alejamiento y rechazo de unos y otros. Que siempre tengamos presente que esta viña en la cual vivimos no nos pertenece, sino que solo somos unos administradores de esta multiforme gracia que Dios nos ha dado y que al final de los tiempos vendrá el verdadero dueño y nos pedirá cuentas concretas para ver si hemos sido capaces de administrarla con responsabilidad.
SON NECESARIOS LOS SACRAMENTOS PARA NUESTRA SALVACION
Al ser los sacramentos un medio de comunicación entre el hombre y Dios, así como medios de salvación, debemos de preguntarnos sobre la necesidad que tiene el hombre de recibirlos.Sabemos que Dios puede comunicar su gracia de muchos modos, pero conociendo al hombre, consideró que la institución de los sacramentos era conveniente, para que de este modo el hombre participara de lo que ocurría de manera invisible por medio de elementos visibles.
La Iglesia afirma que los sacramentos son necesarios para la salvación porque contienen la gracia que nos hace posible la santidad. Especialmente el Bautismo, que es el que nos abre las puertas a todos los demás sacramentos.Los sacramentos son medios para recibir la gracia, y obtener la salvación, por lo tanto, todos los hombres tienen necesidad de recibir la mayoría de ellos.
Hemos dicho que para todos es necesario el Bautismo (Cfr. Dz. 388, 413, 996). La Reconciliación es necesaria para los que hayan pecado mortalmente, después de recibir el Bautismo. La Eucaristía también es necesaria para quienes hayan llegado al uso de razón. Jn. 6, 53.
Todos los demás sacramentos acrecientan la gracia, por tanto sería muy conveniente recibirlos. Pero, no todos los sacramentos son necesarios para todas las personas, algunos de ellos responden a un llamado especial de Dios, y ese llamado no es para todos. Ejemplo: el sacramento del Orden, o el sacramento del Matrimonio.
Que efectos producen estos sacramentos
Efectos de los Sacramentos:Por medio de los sacramentos nos identificamos con Jesucristo, esto fue declarado por el Concilio Vaticano II y esto se logra por la gracia que se confiere en ellos. (Cfr. L.G.no. 7).Los tres efectos que producen los sacramentos son:
· La gracia santificante, que se nos infunde o se nos aumenta.
· Esta gracia es la que nos borra el pecado.
· Hace posible que Dios habite en nuestra alma y nos hace hijos de Dios y herederos del cielo. En el caso de que la persona ya estaba en estado de gracia, al recibir un sacramento, entonces se aumenta el grado de gracia en su alma. El Bautismo y la Reconciliación nos dan la gracia, por ello son llamados “sacramentos de muertos”, pues el sujeto que los recibe estaba muerto a la vida sobrenatural. Todos los demás sacramentos se llaman de “vivos” porque se necesita estar en estado de gracia para recibirlos.La gracia sacramental que es la gracia particular que confiere cada sacramento, una energía especial que nos ayuda a cumplir mejor los deberes de cada quien.
* En el Bautismo se recibe la gracia de la vida sobrenatural.
* En la Confirmación, Cristo nos otorga la gracia de la madurez cristiana y nos hace testigos de Él.
* En la Eucaristía es la gracia del alimento del espíritu – pan y vino - la que se recibe.
* La Reconciliación o Penitencia nos hace posible que nos reconciliemos con Dios, a través deL arrepentimiento y el perdón de Dios.
* La Unción de los Enfermos es el que nos da la fortaleza para enfrentar la enfermedad.
* El Orden se recibe el poder que Cristo les da - a algunas personas – el sacerdocio ministerial.
* En el Matrimonio, Cristo hace posible la unión sacramental de un hombre y una mujer para toda la vida.
El carácter que se imprime en tres de los sacramentos (Bautismo, Confirmación y Orden Sacerdotal), es verdad de fe. (Cfr. Dz. 852; Catec. n. 1121). Este carácter es una huella indeleble e invisible que se imprime en el alma, es una marca espiritual y que nos marca como pertenecientes a Dios o en el caso del Orden, el carácter que imprime es el de ministro de Dios. Hace posible la participación de los fieles en el sacerdocio de Cristo y formar parte de la Iglesia. Esta huella –indeleble – resulta una promesa y una garantía de la protección de Dios. Estos tres sacramentos no se pueden repetir. (Cfr. Catec. no. 1121). En un principio se hablaba del carácter como “sello divino” o “sello del Espíritu Santo”, siguiendo la expresión utilizada en la Biblia.
viernes, 26 de septiembre de 2008
XXVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
¿SOMOS CRISTIANOS AUTENTICOS?

En el Evangelio de hoy (Mt. 21, 28-32), nos cuenta Jesús que un padre envía a sus dos hijos a trabajar. Uno le contesta que sí va a trabajar ... pero realmente se escapa de su obligación y no va. El otro le dice que no quiere ir, pero luego recapacita y va a hacer lo que el padre quiere. Y Jesús, quien ha planteado esta historia imaginaria a aquéllos que se oponían a sus enseñanzas. Se sentían muy seguros de su “sabiduría” y de su “santidad”... Tan santos se consideraban, que creían que no necesitaban convertirse cuando el Bautista llamaba al arrepentimiento. Y tan sabios, que pretendían oponerse al Mesías enviado por Dios. Al terminar dicha parábola Jesús pide a los presentes que emitan un juicio sobre estos dos hermanos: ¿Cuál de los dos cumplió con la voluntad del padre? Aquellos señores tan inteligentes no se dieron cuenta de lo que les caía encima. Jesús les anunció algo que para ellos era impensable: “Os aseguro, fueron las palabras del Maestro, que los recaudadores y las prostitutas les llevan la delantera para entrar en el reino de los cielos”. ¿Cómo sentaría semejantes palabras a unas personas tan arraigadas en cumplir con todas las formalidades externas, con hacer y decir lo políticamente correcto? ¿Quién podía imaginarse que esos pecadores públicos, como eran los recaudadores y las prostitutas, estuvieran más adelantados en el camino para entrar en el reino de los cielos?¿Tendrá todavía valor esta lección de Jesús? ¿Será posible que las prostitutas, los afectados por el Sida, los alcohólicos, los sin techo, los indocumentados estén más avanzados en el camino hacia el reino de los cielos que muchos de esos cristianos de fino exterior, de escapulario planchado, de galas eclesiales, de discursos catequéticos, de golpes sonoros de pecho, reverencias profundas y de constante beso de anillos? Esta parábola nos enseña la superioridad de la acción sobre la palabra. Hay infinidad de dichos que nos recuerdan semejante doctrina: “Obras son amores y no buenas razones”. El mismo evangelio nos recuerda: “No todo el que dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad del Padre”. “ser cristiano, quiere decir, siempre, estar haciéndose cristiano” dijo un santo, y como a renglón seguido añadía que su oración diaria era: “Dios mío, ayúdame a no contentarme con creer que soy cristiano, sino haz que llegue a serlo de veras” porque da la impresión que muchos en la época actual viven un cristianismo de barniz, de apariencias y de ilusiones platónicas que no les hacen crecer ni permiten que otros crezcan, que el Evangelio de este domingo nos haga reflexionar a tomar nuestras acciones con seriedad. Es fácil decirle a Dios que lo amamos, pero si no traducimos esas palabras en acciones, nuestras palabras estarán vacías, sin sentido alguno. Jesús lo dejo muy claro al principio del Evangelio de hoy: y lo repito de nuevo, “No todo aquel que me dice, 'Señor, Señor' entrara en el Reino de los Cielos, pero solo aquel que hace la voluntad de mi Padre en el cielo. Oremos y ofrezcamos la Eucaristía de este domingo podamos pedir la sabiduría del Espíritu Santo para aprender con el corazón a darle verdadero sentido a las palabras de amor que pronunciamos a los que decimos que amamos; para aprender a cumplir nuestras promesas; para aprender a hacer la voluntad de Dios; y para vivir en la Verdad que nos librara de las tinieblas de la mentira, la omisión y las palabras vacías. Amen
martes, 16 de septiembre de 2008
SE BUSCA UN AMIGO
Hace algunos días llego alguien platicar con migo, y me expuso lo defraudado que se sentía a causa de las actitudes de algunos que se decían ser sus amigos, de lo mal que se sentía al haberles entregado su amistad, su respeto y su cariño y que no habían sido capaces de agradecer esa amistad y que la habían traicionado criticando sus errores con otras personas a sus espaldas… ese día me quede pensativo y meditando a cerca de este elemento tan importante en nuestras vidas como es ser amigo, me puse a pensar que como puede ser posible que los seres humanos de un rato para otro nos volvamos dobles e hipócritas con nuestros seres queridos, en el momento sinceramente no lo entendí, pero después de meditar me di cuenta que es parte del pecado original, me consolaba saber que al mismo Jesús uno de sus mejores amigos lo traiciono y lo vendió, y lo mas grave es que cuando lo entrego, hasta con un falso beso lo despidió, eso me consuela porque me hace pensar que no estamos exentos de que alguien que dice ser amigo nos venda, aunque no por eso tenemos que desconfiar de nuestros amigos, porque pienso, desde mi perspectiva como amigo, que aquel que me traiciona y me critica y dice ser mi amigo, no me traiciona a mi, se traiciona a si mismo porque no esta siendo sincero consigo mismo ni con migo, y eso hiere en el alma, no a mi sino a el, porque cuando le hablamos o le mostramos afecto la conciencia siempre grita en lo profundo de nuestro ser, y esto pasa cuando herimos al otro sin que el lo sepa; pero el punto que quiero tratar no es ese, sino el que aprendamos a valorar dos elementos en nuestra vida cotidiana, uno valorar al amigo, y el otro ser amigos de verdad, valorar al amigo por que no podemos vivir sin el, siempre lo necesitamos, para hablar, para sonreír, para cantar, para pedirle prestado, para llorar en su hombro, para desahogar nuestro dolor, contarle nuestros triunfos, para que nos corrija, para que nos regañe, para que nos de sus puntos de vista, yo creo que los amigos son y grandes ángeles que Dios nos ha puesto para que nos cuiden y nos ayuden, son la presencia de Dios en nuestras vidas, porque El habla a través de sus labios y nos dice palabras, como sigue, no te deprimas, no hagas caso, levántate, ten fe, tu puedes seguir, lo logramos, al bagazo poco caso y tantas palabras que nos ayudan a ser mejor persona. No me imagino el mundo sin amigos, si no tiene amigos no se preocupe ni se agite no sienta lastima por si mismo. En vez de preocuparse por lo que no tiene, piense en lo que puede dar, busque algunas personas en las que pueda interesarse, comience a comunicarles con sus actitudes que usted se preocupa de manera especial, e invierta en sus vidas, se comienza mostrando interés y sinceridad, hay cientos de amigos potenciales en el mundo, encontrar un amigo apropiado comienza con ser el amigo apropiado. Por favor no digamos que los amigos no existen, porque eso no es cierto, los hay y soy testigo de ello, solo porque dos nos traicionaron, si dos nos traicionaron, otros no lo harán, yo tengo muchos amigos y amigas que me traicionaron y no lo niego me dolió en el alma porque los quería, y aun los quiero, pero eso no me hace desconfiar de los que aun me quedan y de los que encontrare en el futuro, por mis amigos han hecho historia en mi
vida, de miles de maneras han cambiado mis limitaciones en hermosos privilegios y me han ayudado a caminar tranquilo y sereno y feliz en la sombra de mi necesidad. Seamos amigos y transformaremos el mundo, les dedico mi cariño especial a tres de mis mejores amigos sacerdotes que se que no me fallan, que me valoran porque ellos saben que yo lo hago y los amo y los respeto y que no es necesario decir sus nombres porque son los que conviven con migo y los conocen, convivo con ellos diariamente y a aquella amiga que siempre que le llamo me contesta con fuerza y optimismo con un YES, y me anima a seguir adelante, que cuando estoy caído me levanta, cuando estoy en el error me llama la atención, ahora alguien quizás dirá “ainteresante” la verdad es que una amistad sincera se vuelve intereante, por la confianza, el cariño y el respeto que se cultiva, a mi amigo inseparable que siempre esta ahí para escucharme y a tantos que me quieren, las cualidades de las que hablo en este articulo me las contaron ellos con sus acciones y su forma de hacerme sentir querido e importante, guardo a mis amigos como el tacaño guarda sus tesoros, porque de todas las cosas que me han dado por sabiduría, no hay ninguna mejor que la amistad. Amigo mío que me contaste que tus amigos te habían traicionado, no te deprimas, ellos perdieron, tu aun sigues siendo tierra fértil en la cual se puede seguir cultivando dulces frutos de amistad, no decaigas, pon un anuncio en tu rostro alegre que diga SE BUSCA UN AMIGO… lunes, 15 de septiembre de 2008
DIOS TE SALVE PATRIA SAGRADA
Todos los meses de septiembre nuestro tan añorado el Salvador se viste de azul y blanco para celebrar su independencia, “según la tradición nacional”; los sonidos de los tambores y las trompetas alegran el ambiente en todos los rincones del país, los estudiantes y maestros se entusiasman preparando sus marchas para que esta celebración sea de lo mejor posible. Los altares cívicos se engalanan y las banderas ondean enérgicas y elegantes en sus astas, verdaderamente esta se convierte en una fiesta de entusiasmo y patriotismo. Pero que independen
cia celebramos me pregunte un día de estos, y la respuesta surge muy inmediata, del dominio europeo español, que según la tradición nos oprimía, con sus leyes y su poder imperial, entendí que está bien celebrarlo, pero también pensé que aun nos falta mucho por emancipar en nuestro querida patria, nos falta mucho por liberarnos, porque si bien cierto ya España no tiene nada que ver con nosotros, pero si embargo hay otras tiranías que nos oprimen y no nos dejan ser libres, ejemplo concreto solo mencionare dos entre tantas, y es la inseguridad y la corrupción que imperan en un país tan pequeño donde las autoridades no son capaces de dominar tales situaciones, y viven tirándose la pelota unos con los otros, culpándose de los problemas y dificultades que acosan al país, y nadie hace nada por buscar el dialogo y la concertación. La corrupción crece cada día mas, y crece porque a las mismas autoridades les hace falta asimilar los valores morales y espirituales en sus mismas vidas, me pareció tan doloroso hace algunas semanas atrás, cuando se divulgo que dentro de la mismos dirigentes de la policía, habían nexos muy fuertes con las pandillas y otras organizaciones delincuenciales, que esperan independizar entonces, si no buscan el bien común, o la bochornosos espectáculos que montan los “famoso padres de la
Patria en el salón azul” que de padres poco tienen, porque les preocupan más sus colores políticos que el país, que es quien los tiene ahí, prefieren proteger mas sus intereses personales que los del país mismo, da tristeza y asco ver como muchos funcionarios públicos destruyen y despilfarran los bienes del estado, embarrándolos de su sucia corrupción, y para colmo de males ponen a los pobres como escudo para hacer sus fechorías, creo que a mi país para que tenga una autentica independencia le hace falta un cambio radical de actitudes, comenzando por nuestros gobernantes, que creo que muchos de ellos aun no saben descifrar ni mucho menos entienden que son los valores morales, espirituales y cívicos, que no nunca han asimilado en su vida el evangelio y la obra de amor manifestada en Jesús, nuestro Señor, que Dios te salve patria sagrada, para que sigas adelante, y que tus hijos no sigan siendo desagradecidos, y no te sigan desgarrando más de lo que ya te lo han hecho.jueves, 11 de septiembre de 2008
XXV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
LA EXALTACION DE LA SANTA CRUZ 

Hoy este domingo la Iglesia nos propone meditar sobre el misterio que encierra la Santa Cruz. Consta por la tradición que esta fiesta se celebraba en Jerusalén ya en el siglo V, el objetivo de esta fiesta es enaltecer y glorificar la cruz del Señor, porque la cruz para los discípulos de Cristo no es señal de muerte sino de vida, como expresa la primera lectura de hoy con el simbolismo de la serpiente de bronce levantada por Moisés en el desierto, la cruz no debe de ser vista como infamia y derrota sino como salvación y victoria, algunos que no han logrado entender su gran significado creen que los cristianos cargamos la cruz como signo de masoquismo, pero la realidad plena es que la cruz la cargamos y la aceptamos con amor.
El prefacio de la misa de hoy condensa profundamente el sentido de la fiesta de hoy, al expresar con claridad que Dios ha puesto la salvación del género humano en el árbol de la cruz, para que, donde tuvo origen la muerte, de ahí resurgiera la vida… como todos sabemos el demonio engaño al género humano en un árbol con frutos comestibles, así también en un árbol,(cruz) Dios nos dio el regalo el fruto de la salvación y venciera al que destruyo la vida naciendo a una vida nueva.
San Pablo, que reflexionó profundamente sobre la paradoja de la cruz decía: “Dios me libre de gloriarme si no es de la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en la cual el mundo está crucificado para mí y yo para el mundo” (Gal 6,14) el mismo Pablo les exhortaba sobre las diferentes visiones que se tenían y añade “Los Judíos piden signos, los griegos buscan sabiduría. Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, escándalo para los Judíos y necedad para griegos; pero para los llamados a Cristo – judíos o griegos – fuerza de Dios y sabiduría de Dios ( 1ª Cor 1,22s) Los cristianos del
mundo moderno no estamos acostumbrados a aceptar la cruz, muchos aun la siguen viendo como un castigo o como algo que no tiene sentido tenerla ni llevarla, por ende no es bien vista ni aceptada, pero la los cristianos es fuete de vida, como nos lo ha dicho San Pablo, y es signo de vida eterna porque sin cruz no hay salvación, debemos de aprender a sobrellevar con fe, amor y alegría nuestras diferentes cruces, de cada día, siempre y cada instante.
Permítenos Señor que nos gloriemos de la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en la cual el mundo con sus pasiones esta crucificado para nosotros y nosotros para el mundo. Amén
El prefacio de la misa de hoy condensa profundamente el sentido de la fiesta de hoy, al expresar con claridad que Dios ha puesto la salvación del género humano en el árbol de la cruz, para que, donde tuvo origen la muerte, de ahí resurgiera la vida… como todos sabemos el demonio engaño al género humano en un árbol con frutos comestibles, así también en un árbol,(cruz) Dios nos dio el regalo el fruto de la salvación y venciera al que destruyo la vida naciendo a una vida nueva.
San Pablo, que reflexionó profundamente sobre la paradoja de la cruz decía: “Dios me libre de gloriarme si no es de la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en la cual el mundo está crucificado para mí y yo para el mundo” (Gal 6,14) el mismo Pablo les exhortaba sobre las diferentes visiones que se tenían y añade “Los Judíos piden signos, los griegos buscan sabiduría. Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, escándalo para los Judíos y necedad para griegos; pero para los llamados a Cristo – judíos o griegos – fuerza de Dios y sabiduría de Dios ( 1ª Cor 1,22s) Los cristianos del
mundo moderno no estamos acostumbrados a aceptar la cruz, muchos aun la siguen viendo como un castigo o como algo que no tiene sentido tenerla ni llevarla, por ende no es bien vista ni aceptada, pero la los cristianos es fuete de vida, como nos lo ha dicho San Pablo, y es signo de vida eterna porque sin cruz no hay salvación, debemos de aprender a sobrellevar con fe, amor y alegría nuestras diferentes cruces, de cada día, siempre y cada instante.Permítenos Señor que nos gloriemos de la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en la cual el mundo con sus pasiones esta crucificado para nosotros y nosotros para el mundo. Amén
viernes, 5 de septiembre de 2008
XXIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
LA CORRECCION EL PERDON Y LA RECONCILIACION
El evangelio de este domingo trata del pecado, de la corrección, del perdón y de la reconciliación. El pecado, la ofensa, se da en nuestras comunidades. Somos seres imperfectos y por eso debemos estar atentos para no caer en el egoísmo, el pecado, de creernos que somos el centro de la vida y que todo se nos debe. Cuando el ser humano se deja llevar de ese egoísmo, la persona trata de alterar el orden de la creación y tratamos de quitar a Dios de su puesto y el hermano deja de ser hermano para convertirlo en esclavo. El capítulo 18 de San Mateo contiene el llamado “discurso eclesial” pues en él encontramos esos dichos y enseñanzas del Señor para que la comunidad viva en paz y armonía. Comienza con una advertencia en contra de la ambición, el deseo de ser el primero. Continúa con una admonición muy severa en contra del escándalo. En tercer lugar nos habla de la necesidad de afirmar al hermano y no despreciarle, y si el hermano/a se ha perdido, que no nos olvidemos a la oveja perdida. Como humanos nos cuesta mucho aceptar de otros la corrección fraterna, nos cuesta mucho que otros nos evalúen; y es lógico que a veces nos sintamos acosados ante esto, pero tenemos que ver que los que nos corrigen lo hacen para que seamos mejor hombres y mujeres, buscan ayudarnos a crecer, a salir, a caminar, a ver más claro donde quizás no vemos tan claro y nos cuesta hacerlo, esto implica aceptar que otro desgarre nuestro odio, nuestro egoísmo, o incluso nuestro rencor, debemos aprender siempre lo más positivo de todo esto y dentro de todo esto cabe mencionar que el Perdón es uno de los elementos que nos cuesta.
Nos cuesta mucho perdonar y romper el vinculo vicioso del odio y la venganza ¿Sera el perdón una actitud de gente ingenua? Hay momentos en los cuales aun con la mejor voluntad y disposición uno exclama: Esto es demasiado; ya estoy harto. ¿Es que tengo que ser tonto para ser bueno? Y nos tienta a hacer una demostración de fuerza ante el insulto, la calumnia, el atropello y la desconsideración. Lo más normal y común es vengarse cuando se tenga la primera oportunidad y así experimentar ese corrosivo placer que según nosotros nos hace parecer valientes, cuando en la realidad nos hace ver más débiles. Gracias al ejemplo de Cristo, perdonar es posible para los cristianos. Como parte, el practico lo que nos enseño y mando. Estando Jesús en la cruz, víctima del odio mortal de sus enemigos, nos dio la más grande prenda de amor, Perdono a los que lo crucificaba. Danos Señor fortaleza para perdonar a los que nos ofenden.
Nos cuesta mucho perdonar y romper el vinculo vicioso del odio y la venganza ¿Sera el perdón una actitud de gente ingenua? Hay momentos en los cuales aun con la mejor voluntad y disposición uno exclama: Esto es demasiado; ya estoy harto. ¿Es que tengo que ser tonto para ser bueno? Y nos tienta a hacer una demostración de fuerza ante el insulto, la calumnia, el atropello y la desconsideración. Lo más normal y común es vengarse cuando se tenga la primera oportunidad y así experimentar ese corrosivo placer que según nosotros nos hace parecer valientes, cuando en la realidad nos hace ver más débiles. Gracias al ejemplo de Cristo, perdonar es posible para los cristianos. Como parte, el practico lo que nos enseño y mando. Estando Jesús en la cruz, víctima del odio mortal de sus enemigos, nos dio la más grande prenda de amor, Perdono a los que lo crucificaba. Danos Señor fortaleza para perdonar a los que nos ofenden.
LA CONFESION UN GRAN REGALO DE DIOS
¿Para qué confesarse con un Sacerdote? ¿No basta pedir perdón a Dios?
El Sacramento de la Confesión es el medio que Dios ha establecido para que regresemos a El si hemos pecado gravemente. Y los Sacerdotes tienen el poder y la autoridad para administrar el perdón de Dios, pues Jesús dijo a sus Apóstoles -y a sus sucesores, los Obispos, cuyos colaboradores instituidos también con ese poder, son los Sacerdotes: “‘Así como el Padre me envió a Mí, así Yo los envío a ustedes’. Dicho esto sopló sobre ellos. ‘Reciban el Espíritu Santo; a quienes perdonen los pecados les serán perdonados, y a quienes no se los perdonen, les quedarán sin perdonar’” (Jn. 20, 21-23).Según estas instrucciones del Señor, los Sacerdotes están constituidos en administradores del perdón de Dios con la asistencia directa del Espíritu Santo. Deberán, por tanto, impartir dicho perdón cuando así lo juzguen adecuado, que es en la grandísima mayoría de los casos, y abstenerse de perdonar cuando el caso lo amerite, lo cual se da muy raramente.
Ahora bien, para cumplir esta labor de perdón, los Sacerdotes necesariamente tienen que estar informados sobre la situación de cada pecador. ¿Y de qué manera pueden informarse sobre los pecados de cada persona si no es escuchando a cada uno?
La confesión de los pecados no es un invento de la Iglesia, sino que era una costumbre que existía inclusive antes de Cristo. Veamos varios testimonios que aparecen en la Biblia al respecto:
En tiempos de Moisés: “Yahvé dijo a Moisés: ‘Dí a los hijos de Israel: el hombre o mujer que cometa algún pecado en perjuicio de otro, ofendiendo a Yahvé, será reo de delito. Confesará el pecado cometido y restituirá enteramente el daño”. (Núm. 5, 6-7)
En tiempos de los Reyes: “El que oculta sus pecados no prosperará; el que los confiesa y se aparta de ellos, alcanzará el perdón” (Prov. 28, 13).
En tiempos de San Juan Bautista: “Confesaban sus pecados y Juan los bautizaba en el río Jordán” (Mt. 3, 6).
Después de Cristo, al comienzo de la Iglesia: “Muchos de los que habían creído venían a confesar y revelar todo lo que habían hecho” (He. 19, 18).
Vemos, pues, que la confesión existía ya antes de Cristo. El confirmó esa saludable práctica y le dio una eficacia especial, elevándola a la condición de Sacramento.
Cuando cometemos una falta grave, perdemos la Gracia Santificante, que es la vida de Dios en nosotros. Por eso las faltas graves se llaman “pecados mortales”, porque nos separan de la vida en Dios.
Al estar en esta situación de pecado grave, si nos arrepentimos, estamos entonces, camino a la casa del Padre nuevamente. Si hemos tenido una “contrición perfecta”; es decir, si hemos optado por Dios, prefiriéndolo y amándolo por encima de cualquier otra cosa, y llegáramos a morir en ese preciso momento, sin haber tenido tiempo de confesarnos, nuestros pecados estarían perdonados. Pero, de no haber muerto, aunque hayamos tenido un arrepentimiento perfecto, tenemos la obligación de confesar nuestros pecados a un Sacerdote, en cuanto nos sea posible. Así lo desea Dios.
¿Por qué? Porque, Dios ha instituido el Sacramento de la Confesión, para que nuestros pecados sean perdonados. Sin embargo, no siempre tenemos una “contrición perfecta”. Más frecuente es la contrición imperfecta, llamada también “atrición”, la cual se basa en el temor a la condenación eterna, consecuencia del pecado. Es bueno saber que este tipo de arrepentimiento imperfecto es suficiente para obtener el perdón en el Sacramento de la Confesión.
viernes, 29 de agosto de 2008
DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO
RENUNCIA A TI MISMO Y SIGUELE 

En el evangelio de la semana pasada veíamos a un Pedro, que acertó con humildad y sencillez a la pregunta que Jesús le hace, y por la claridad y veracidad de su respuesta el maestro le entrega el gobierno de lo que será hasta el día de hoy la Iglesia, un cargo que viéndolo con detenimiento no fue nada fácil. Sin embargo, creo que Pedro sintió que su posición era tan importante que atrevió a hasta hacer sugerencias al mismo maestro. Jesús les anuncia que tiene que ir a Jerusalén para padecer su pasión, y les explica todo los sufrimientos que tiene que pasar, elementos que ellos no entienden. Cuando veo a Pedro recriminando a Jesús para que no vaya a Jerusalén, me pongo a pensar que quizás yo hubiera hecho lo mismo por detenerlo, quizás el apóstol actúa mas con el sentimiento que con la razón, es precisamente lo que a muchos nos pasa, vemos el evangelio y al mismo Jesucristo mas con un sentimentalismo vacio que con una fe profunda y sementada, en su proyecto de amor para todos y cada uno de nosotros, y en muchos casos por actuar de esa forma nos volvemos en piedras de tropiezo para los otros, Jesús es claro con Pedro, cuando este trata de disuadirlo en su mensaje, “apártate de mi Satanás, tú piensas como los hombres no como Dios” son palabras duras e hirientes, pero con una verdad clara, porque cuando nos volvemos opresores u opositores de la verdad, del bien común, del crecimiento de los otros, nos convertimos en emisarios de Satanás, o sea que no solo Pedro comete este error también nosotros lo hacemos cuando con las acciones antes mencionadas y muchas otras mas nos oponemos al proyecto de Dios. Viendo Jesus, que Pedro no estaba interesado en la cruz, ni en el sufrimiento, y que desde cierto modo trababa de esquivarlo quizás en este momento, les dice “ El que quiera venirse en pos de mi, que tome su cruz y me siga…” con esto nos quiere
decir que la cruz es un requisito fundamental para seguirle, si ella no podemos crecer ni entender que significa ser cristiano, ni que signifia buscar la santidad, todos en la sociedad y el mundo tenemos una cruz, diferente, totalmente diferente, solo que aquellos que no han entendido su significado viven atormentados y deprimidos a causa del peso y el dolor de esta, o, viven enojados y renegando cuando la llevan, el cristiano que a entendido el significado de la cruz, no la lleva solo, pide ayuda a Dios para poder cargarla, para poder aceptarla y abrazarla, la verdadera cruz es todo esfuerzo que cada uno acepta o se impone para ser fiel a la voluntad de Dios, y esto se hace por amor no por interés u otras razones ajenas a este amor. Porque “de que le sirve al hombre ganar el mundo si arruina su vida” hemos nacido para vivir y ser felices, y solo ganando y manteniendo nuestra fidelidad en Jesús vamos a entender el significado de la cruz.
decir que la cruz es un requisito fundamental para seguirle, si ella no podemos crecer ni entender que significa ser cristiano, ni que signifia buscar la santidad, todos en la sociedad y el mundo tenemos una cruz, diferente, totalmente diferente, solo que aquellos que no han entendido su significado viven atormentados y deprimidos a causa del peso y el dolor de esta, o, viven enojados y renegando cuando la llevan, el cristiano que a entendido el significado de la cruz, no la lleva solo, pide ayuda a Dios para poder cargarla, para poder aceptarla y abrazarla, la verdadera cruz es todo esfuerzo que cada uno acepta o se impone para ser fiel a la voluntad de Dios, y esto se hace por amor no por interés u otras razones ajenas a este amor. Porque “de que le sirve al hombre ganar el mundo si arruina su vida” hemos nacido para vivir y ser felices, y solo ganando y manteniendo nuestra fidelidad en Jesús vamos a entender el significado de la cruz.viernes, 22 de agosto de 2008
XXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
QUIEN ES JESUS PARA TI 

El evangelio de este domingo es una pregunta de amistad y confianza de parte de Jesús para con sus apóstoles, ciertamente no es fácil responderla, porque implica arriesgarse y quizás equivocarse al dar la respuesta. Ante la pregunta “quien dice la gente que es el hijo del hombre” los apóstoles no dudan en transmitir al maestro lo que los demás dicen de él; es fácil repetir lo que los otros dicen o hacen, o dejarse llevar fácilmente por las ideas de los demás, a veces los otros dan una respuesta u opinión barnizada de lo que piensan o entienden. Ante este evangelio quisiera que nos cuestionáramos nosotros mismos, si es que estamos tomando los criterios de los otros a cerca de Jesús o si ya hemos hecho nuestra propio análisis de quien es él en nuestra vida, todos tienen una experiencia totalmente diferente de él, imagínese, unos decían que eres un profeta, otros que Elías o Jeremías, o Juan el Bautista… ni una de las respuestas es la correcta. Hasta que viéndoles a los ojos les pregunta, “y ustedes quien dicen que Soy yo” A nosotros también nos pregunta viéndonos a los ojos, como lo hace con los doce, quien soy yo para ti, que parte tengo yo en tu existencia, en tu vida, en hogar, en tu matrimonio, en tu vocación misma; que parte tiene el Maestro en todos tus quehaceres cotidianos, interesante cuestionamiento verdad, no es fácil responder; preguntarnos de manera seria y consiente que es Jesús para nosotros. Ha de ser una pregunta dirigida a nuestra propia intimidad y contestada también en comunión, en la deseada "común-unión" en la que deberíamos vivir todos los cristianos. Pero ocurre que, a veces, no nos hacemos esa pregunta por miedo a encontrar respuesta. Sí, por temor a encontrar una contestación que cambie nuestra vida. Es posible que vivamos "adecuadamente" con nuestro "cristianismo de salón", que no sale más allá de unas cuantas prácticas religiosas o de la asistencia a alguna misa dominical. Y no es eso. Si nosotros --cada uno de nosotros--, como Pedro, expresamos en nuestro interior que Jesús es el Mesías esa impronta saldrá fuera y nos hará confesar por calles y plazas que él es el Cristo. Jesús le dice a Pedro que tal sabiduría se la ha inspirado su Padre que está en el Cielo. Todos estamos llamados a responder con fuerza y valentía que él es el Mesías, y a testificar con nuestra vida esa respuesta
viernes, 15 de agosto de 2008
XX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
“Ten compasión de mi Señor”
El primero, la fe de esa madre ante el sufrimiento de su hija, en la fe de esta mujer cananea se ve una fe y oración profundamente unidas, es decir, de fe suplicante, que sale al encuentro del señor, una fe dinámica orientada a la liberación del prójimo, en este caso su hija, ella se ve movida ante el dolor ajeno; cuando hay alguien que está en necesidad debemos hacer lo que esté de nuestras manos para ayudar en dicha situación. El hambre, la enfermedad, el sufrimiento no lo podemos calificar como católico, protestante, evangélico, latino, africano o asiático. Todo lo dicho puede afectar y lo hace a miembros de toda raza y credo, y lo que cuenta es el/la hermano/a que lo sufre y así lo primero que debemos ver es el ser humano, uno como nosotros, sin mirar a esas otras cosas que nos separan, y verlo y enfocarlo desde la fe. Fe y oración suplicante y agradecida deben de ir unidas a nuestra vida, ya que son ellas expresión de la vida Cristiana, y mutuamente se potencian con el ejercicio personal y comunitario de las mismas.
Jesús se acerca a la región de Tiro y Sidón, situada al noroeste de Galile
a, región habitada por paganos a los que les llamaban cananeos, pueblo que ya había desaparecido, pero por sus semejanzas en el comportamiento así los denominaban. Una mujer cananea, madre por más detalle, viene hacia el grupo gritando: “Ten piedad de mí, Señor, Hijo de David”. Y sin perder la respiración informa a Jesús de la razón de sus gritos.En ninguna parte del santo evangelio Jesús trata mal a las mujeres, o les insulta o desprecia, como otros muchos hacían. En este caso, sin embargo, vemos algo que nos puede parecer como un desprecio: Jesús no le respondió nada, y los discípulos que no ven más allá de sus narices, insisten en que la atienda para deshacerse de ella y se sienten avergonzados por toda la atención y alboroto que ella está creando. Jesús, lleno de paciencia como siempre, les informa que su misión, como les había indicado a ellos anteriormente es hacia el pueblo elegido. La mujer, que es madre, insiste y Jesús le da una razón de su actitud: el pan es para los hijos, no para los perrillos (otro nombre para los que no pertenecían al pueblo de Dios). La mujer, madre vuelvo a repetir, podríamos decir que da una lección al mismo Maestro: Sí, tienes razón, pero también los perrillos comen las migajas que caen de la mesa de sus amos. Y aquí Jesús ya no le quedan argumentos ni palabras excepto: ¡Mujer, qué grande es tu fe! Que te suceda lo que pides. Porque los seres humanos tenemos que ver solo las partes negativas de nuestras experiencias, quizás muchos de los que se encontraban con Jesús no estuvieron de acuerdo con que curase a la hija de esta mujer pagana, el objetivo de Jesús no es humillarla como lo dije anteriormente sino recalcar dos objetivos importantes.
a, región habitada por paganos a los que les llamaban cananeos, pueblo que ya había desaparecido, pero por sus semejanzas en el comportamiento así los denominaban. Una mujer cananea, madre por más detalle, viene hacia el grupo gritando: “Ten piedad de mí, Señor, Hijo de David”. Y sin perder la respiración informa a Jesús de la razón de sus gritos.En ninguna parte del santo evangelio Jesús trata mal a las mujeres, o les insulta o desprecia, como otros muchos hacían. En este caso, sin embargo, vemos algo que nos puede parecer como un desprecio: Jesús no le respondió nada, y los discípulos que no ven más allá de sus narices, insisten en que la atienda para deshacerse de ella y se sienten avergonzados por toda la atención y alboroto que ella está creando. Jesús, lleno de paciencia como siempre, les informa que su misión, como les había indicado a ellos anteriormente es hacia el pueblo elegido. La mujer, que es madre, insiste y Jesús le da una razón de su actitud: el pan es para los hijos, no para los perrillos (otro nombre para los que no pertenecían al pueblo de Dios). La mujer, madre vuelvo a repetir, podríamos decir que da una lección al mismo Maestro: Sí, tienes razón, pero también los perrillos comen las migajas que caen de la mesa de sus amos. Y aquí Jesús ya no le quedan argumentos ni palabras excepto: ¡Mujer, qué grande es tu fe! Que te suceda lo que pides. Porque los seres humanos tenemos que ver solo las partes negativas de nuestras experiencias, quizás muchos de los que se encontraban con Jesús no estuvieron de acuerdo con que curase a la hija de esta mujer pagana, el objetivo de Jesús no es humillarla como lo dije anteriormente sino recalcar dos objetivos importantes.
El primero, la fe de esa madre ante el sufrimiento de su hija, en la fe de esta mujer cananea se ve una fe y oración profundamente unidas, es decir, de fe suplicante, que sale al encuentro del señor, una fe dinámica orientada a la liberación del prójimo, en este caso su hija, ella se ve movida ante el dolor ajeno; cuando hay alguien que está en necesidad debemos hacer lo que esté de nuestras manos para ayudar en dicha situación. El hambre, la enfermedad, el sufrimiento no lo podemos calificar como católico, protestante, evangélico, latino, africano o asiático. Todo lo dicho puede afectar y lo hace a miembros de toda raza y credo, y lo que cuenta es el/la hermano/a que lo sufre y así lo primero que debemos ver es el ser humano, uno como nosotros, sin mirar a esas otras cosas que nos separan, y verlo y enfocarlo desde la fe. Fe y oración suplicante y agradecida deben de ir unidas a nuestra vida, ya que son ellas expresión de la vida Cristiana, y mutuamente se potencian con el ejercicio personal y comunitario de las mismas.El Segundo elemento de la liturgia de este domingo es que la salvación es para todos, judíos y no judíos. Las respuestas de Jesús a la mujer cananea parecieran indicar lo contrario. Lo cierto es que Dios eligió al pueblo de Israel para asignarle un papel primordial en la historia de la salvación. Los israelitas serían los primeros en recibir el llamado a la salvación. Pero luego la salvación se extendería a todo pueblo, raza y nación. La elección de Israel no significa, entonces, el rechazo a otros pueblos. La salvacion es para todos, todos estamos llamados a heredar el cielo, esta herencia no se basa en sangre o raza, nacion o cultura, sexo o situacion social, sino que la unica condicion requerida y que no resulta discriminatoria, es la fe en Cristo Salvador. Muchas personas se creen superiores segun ellos por su camino de fe recorrido, o por los años que tienen dentro de la Iglesia, esos no son requisitos fundamentales para heredar el reino de los cielos, lo principal es asimilar en nuestra vida el Evangelio. Alguien me dijo el otro dia, que los hispanos y otras culturas estabamos destruyendo la iglesia norteamericana, mi respuesta es, y quien dice que la Iglesia es de ustedes, o de una sola cultura o raza, o color o nacionalidad, es de todos, porque como dice San Pablo, tenemos, Un solo señor, una sola fe, un solo Dios y Padre…. Ese es el gran reto y compromiso, entrar todos en una misma fe y amor a Dios.
lunes, 11 de agosto de 2008
15 DE AGOSTO
SOLEMNIDAD DE LA ASUNCION DE VIRGEN MARIA 
El Papa Pío XII definió como dogma de fe la Asunción de María al Cielo en cuerpo y alma el 1 de noviembre de 1950. La fiesta de la Asunción es “la fiesta de María”, la más solemne de las fiestas que la Iglesia celebra en su honor. Este día festejamos todos los misterios de su vida. Es la celebración de su grandeza, de todos sus privilegios y virtudes, que también se celebran por separado en otras fechas.Este día tenemos presente a Cristo por todas las gracias que derramó sobre su Madre, María. ¡Qué bien supo Ella corresponder a éstas! Por eso, por su vivencia de las virtudes, Ella alcanzó la gloria de Dios: se coronó por estas virtudes.La maternidad divina de María fue el mayor milagro en su vida y la fuente de su grandeza. Pero Dios no la coronó por su maternidad, sino por sus virtudes: su caridad, su humildad, su pureza, su paciencia, su mansedumbre y su perfecto homenaje de adoración, amor, alabanza y agradecimiento a Dios. María es una obra maravillosa de Dios: mujer sencilla y humilde, concebida sin pecado original y, por tanto, creatura purísima. Su alma nunca se corrompió. Su cuerpo nunca fue manchado por el pecado, fue siempre un templo santo e inmaculado de Dios. En la Tierra todos queremos llegar a Dios y por este fin trabajamos todos los días, ya que ésa es nuestra esperanza. María ya lo ha alcanzado. Lo que ella ya posee nos anima a nosotros a alcanzarlo también. María tuvo una enorme confianza en Dios, su corazón lo tenía lleno de Dios. Vivió con una inmensa paz porque vivía en Dios, porque cumplió a la perfección con la voluntad de Dios durante toda su vida. Y esto es lo que la llevó a gozar en la gloria de Dios. Desde su Asunción al Cielo, Ella es nuestra Madre del Cielo.

La Asunción es un mensaje de esperanza que nos hace pensar en la dicha de alcanzar el Cielo, la gloria de Dios y en la alegría de tener una madre que ha alcanzado la meta a la que nosotros caminamos. Este día, recordamos que María es una obra maravillosa de Dios. Concebida sin pecado original, el cuerpo de María estuvo siempre libre de pecado. Era totalmente pura. Su alma nunca se corrompió. Su cuerpo nunca fue manchado por el pecado, fue siempre un templo santo e inmaculado.
También, tenemos presente a Cristo por todas las gracias que derramó sobre su Madre María y cómo ella supo responder a éstas. Ella alcanzó la Gloria de Dios por la vivencia de las virtudes. Se coronó con estas virtudes. La maternidad divina de María fue el mayor milagro y la fuente de su grandeza, pero Dios no coronó a María por su sola la maternidad, sino por sus virtudes: su caridad, su humildad, su pureza, su paciencia, su mansedumbre, su perfecto homenaje de adoración, amor, alabanza y agradecimiento. María cumplió perfectamente con la voluntad de Dios en su vida y eso es lo que la llevó a llegar a la gloria de Dios. En la Tierra todos queremos llegar a Dios y en esto trabajamos todos los días. Esta es nuestra esperanza. María ya ha alcanzado esto. Lo que ella ha alcanzado nos anima a nosotros. Lo que ella posee nos sirve de esperanza. María tuvo una enorme confianza en Dios y su corazón lo tenía lleno de Dios. Ella es nuestra Madre del Cielo y está dispuesta a ayudarnos en todo lo que le pidamos.
También, tenemos presente a Cristo por todas las gracias que derramó sobre su Madre María y cómo ella supo responder a éstas. Ella alcanzó la Gloria de Dios por la vivencia de las virtudes. Se coronó con estas virtudes. La maternidad divina de María fue el mayor milagro y la fuente de su grandeza, pero Dios no coronó a María por su sola la maternidad, sino por sus virtudes: su caridad, su humildad, su pureza, su paciencia, su mansedumbre, su perfecto homenaje de adoración, amor, alabanza y agradecimiento. María cumplió perfectamente con la voluntad de Dios en su vida y eso es lo que la llevó a llegar a la gloria de Dios. En la Tierra todos queremos llegar a Dios y en esto trabajamos todos los días. Esta es nuestra esperanza. María ya ha alcanzado esto. Lo que ella ha alcanzado nos anima a nosotros. Lo que ella posee nos sirve de esperanza. María tuvo una enorme confianza en Dios y su corazón lo tenía lleno de Dios. Ella es nuestra Madre del Cielo y está dispuesta a ayudarnos en todo lo que le pidamos.
DESDE CUANDO SE CELEBRA ESTE DOGMA
El Papa Pío XII definió como dogma de fe la Asunción de María al Cielo en cuerpo y alma el 1 de noviembre de 1950. La fiesta de la Asunción es “la fiesta de María”, la más solemne de las fiestas que la Iglesia celebra en su honor. Este día festejamos todos los misterios de su vida. Es la celebración de su grandeza, de todos sus privilegios y virtudes, que también se celebran por separado en otras fechas.Este día tenemos presente a Cristo por todas las gracias que derramó sobre su Madre, María. ¡Qué bien supo Ella corresponder a éstas! Por eso, por su vivencia de las virtudes, Ella alcanzó la gloria de Dios: se coronó por estas virtudes.La maternidad divina de María fue el mayor milagro en su vida y la fuente de su grandeza. Pero Dios no la coronó por su maternidad, sino por sus virtudes: su caridad, su humildad, su pureza, su paciencia, su mansedumbre y su perfecto homenaje de adoración, amor, alabanza y agradecimiento a Dios. María es una obra maravillosa de Dios: mujer sencilla y humilde, concebida sin pecado original y, por tanto, creatura purísima. Su alma nunca se corrompió. Su cuerpo nunca fue manchado por el pecado, fue siempre un templo santo e inmaculado de Dios. En la Tierra todos queremos llegar a Dios y por este fin trabajamos todos los días, ya que ésa es nuestra esperanza. María ya lo ha alcanzado. Lo que ella ya posee nos anima a nosotros a alcanzarlo también. María tuvo una enorme confianza en Dios, su corazón lo tenía lleno de Dios. Vivió con una inmensa paz porque vivía en Dios, porque cumplió a la perfección con la voluntad de Dios durante toda su vida. Y esto es lo que la llevó a gozar en la gloria de Dios. Desde su Asunción al Cielo, Ella es nuestra Madre del Cielo.viernes, 8 de agosto de 2008
DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO
El evangelio de este domingo es una continuación del evangelio que leímos la semana pasada, Jesús continua su obra de amor en medio del pueblo de Israel, El, ha dado de comer a una gran multitud que le seguía, luego de esta multiplicación de panes y pescados, insta a que sus discípulos se embarquen y se adelanten a la otra orilla del lago de Genezaret o mar de Galilea como se le conocía así, por ser tan grande. Mientras tanto él se retira a un lugar a parte a orar, siempre me ha parecido impresionante la amistad que Jesús tenía con su Padre, una amistad de amor de hijo, donde el dialogar con su padre es más importante incluso que sus mismos discípulos, a eso le llamamos oración, oración confiada; Jesús antes de cualquier cosa, dedicaba su tiempo a estar con su padre; si los seres humanos tuviéramos un trato cercano con Dios venceríamos muchas barreras en nuestra vida.
Nos cuenta el evangelio que bien entrada la noche, cuando la barca iba muy lejos de tierra, ya en el centro del mar, la barca se comienza a agitar por un viento huracanado, por una tormenta, estaba siendo agitada por una tempestad desconcertante que casi la hunde; este pasaje lo compara con nuestra vida cotidiana, navegamos por este mundo y sin darnos cuenta distraídos nos adentramos en el, por el dialogo y el ruido ensordecedor, nos olvidamos del maestro, seguramente los apóstoles se olvidaron de Jesús y se acomodaron en la barca, somos iguales, cuando llevamos una vida muy cómoda nos olvidamos de Dios rotundamente, entonces sobrevienen las tempestades y las grandes tormentas, y cuando estas llegan nos asustamos, tenemos miedo y nos sentimos solos, cuando de repente se presenta en medio de las tormentas una silueta desconocida, - quien dice que en medio de las tormentas no está Dios para auxiliarnos, quien a dicho que Jesús no camina en medio de la tempestad a auxiliarnos, - el problema es que cuando se presenta lo confundimos con un fantasmas, y como lo vemos como un fantasma le tememos, y en vez de acercarnos y preguntarle, quien eres, que es esa silueta que parece un fantasma, nos quedamos con nuestros propios juicios, y decimos, es un fantasma y luego remamos más adentro de la tormenta, y posiblemente perecemos; los apóstoles gritan de miedo, pero tienen confianza, saben escuchar las palabras que Jesús les dice, reconocen su voz, creen ver un fantasma, dudan, pero reconocen un poco su voz, Jesús les habla con serenidad, les dice “Animo, soy yo, no tengan miedo” Animo, no te hundas, animo no vaciles en este momento no estás solo, animo que la tormenta va a pasar, animo que ya amanecerá, animo que las lagrimas de la tempestad se secaran, animo los problemas no son eternos. Pero Pedro interrumpe el comentario y añade “Señor, si eres tu mándame ir hacia ti caminando sobre las aguas” Jesús le contesta con serenidad “Ven” Pedro cuestiona al maestro y él lo entiendo, pero Pedro tiene más miedo que confianza, porque ve más la oscuridad que a Jesús, se fija mas en el viento que sopla que en El, todos los seres humanos somos iguales, nos fijamos más en la tormenta que vivimos que en el maestro que nos grita Animo!!! Tu puedes hacerlo, que increpa a caminar sobre la tormenta, que nos increpa a vencer la tempestad, cuando siente que se esta hundiendo, le grita con pánico ¡Señor Sálvame!, me imagino que Jesús riéndose le dice ¡Qué poca fe!, y extendiendo la mano lo agarró y le dijo ¿Por qué has dudado? Que similares somos a Pedro con la poca fe, pero que di
ferentes a él para pedir auxilio al maestro, que diferentes a él, porque muchas veces no le hablamos al maestro, a veces ni siquiera le volvemos a ver para darle nuestra mano para que la tome, no tenemos fe, nos falta fe, sin embargo después que nos salva nos pregunta también ¿Por qué has dudado? Y como Pedro nos quedamos callados ante el milagro… cuantas veces nos ha preguntado ¿Por qué has dudado? Y aun hasta el día de hoy continuamos dudando de su misericordia y ayuda continua, y al final lo toma de la mano y suben juntos a la barca y dice el Evangelio que el viento y la tempestad amaino, se termino, y es que es lógico, cuando Jesús sube a la barca de nuestra vida, todo viento huracanado, tempestad o miedo desaparece. Porque no tomamos la mano del maestro y lo subimos a nuestra barca, en vez de dudar de su amor. Pero esa es nuestra decisión.
Nos cuenta el evangelio que bien entrada la noche, cuando la barca iba muy lejos de tierra, ya en el centro del mar, la barca se comienza a agitar por un viento huracanado, por una tormenta, estaba siendo agitada por una tempestad desconcertante que casi la hunde; este pasaje lo compara con nuestra vida cotidiana, navegamos por este mundo y sin darnos cuenta distraídos nos adentramos en el, por el dialogo y el ruido ensordecedor, nos olvidamos del maestro, seguramente los apóstoles se olvidaron de Jesús y se acomodaron en la barca, somos iguales, cuando llevamos una vida muy cómoda nos olvidamos de Dios rotundamente, entonces sobrevienen las tempestades y las grandes tormentas, y cuando estas llegan nos asustamos, tenemos miedo y nos sentimos solos, cuando de repente se presenta en medio de las tormentas una silueta desconocida, - quien dice que en medio de las tormentas no está Dios para auxiliarnos, quien a dicho que Jesús no camina en medio de la tempestad a auxiliarnos, - el problema es que cuando se presenta lo confundimos con un fantasmas, y como lo vemos como un fantasma le tememos, y en vez de acercarnos y preguntarle, quien eres, que es esa silueta que parece un fantasma, nos quedamos con nuestros propios juicios, y decimos, es un fantasma y luego remamos más adentro de la tormenta, y posiblemente perecemos; los apóstoles gritan de miedo, pero tienen confianza, saben escuchar las palabras que Jesús les dice, reconocen su voz, creen ver un fantasma, dudan, pero reconocen un poco su voz, Jesús les habla con serenidad, les dice “Animo, soy yo, no tengan miedo” Animo, no te hundas, animo no vaciles en este momento no estás solo, animo que la tormenta va a pasar, animo que ya amanecerá, animo que las lagrimas de la tempestad se secaran, animo los problemas no son eternos. Pero Pedro interrumpe el comentario y añade “Señor, si eres tu mándame ir hacia ti caminando sobre las aguas” Jesús le contesta con serenidad “Ven” Pedro cuestiona al maestro y él lo entiendo, pero Pedro tiene más miedo que confianza, porque ve más la oscuridad que a Jesús, se fija mas en el viento que sopla que en El, todos los seres humanos somos iguales, nos fijamos más en la tormenta que vivimos que en el maestro que nos grita Animo!!! Tu puedes hacerlo, que increpa a caminar sobre la tormenta, que nos increpa a vencer la tempestad, cuando siente que se esta hundiendo, le grita con pánico ¡Señor Sálvame!, me imagino que Jesús riéndose le dice ¡Qué poca fe!, y extendiendo la mano lo agarró y le dijo ¿Por qué has dudado? Que similares somos a Pedro con la poca fe, pero que di
ferentes a él para pedir auxilio al maestro, que diferentes a él, porque muchas veces no le hablamos al maestro, a veces ni siquiera le volvemos a ver para darle nuestra mano para que la tome, no tenemos fe, nos falta fe, sin embargo después que nos salva nos pregunta también ¿Por qué has dudado? Y como Pedro nos quedamos callados ante el milagro… cuantas veces nos ha preguntado ¿Por qué has dudado? Y aun hasta el día de hoy continuamos dudando de su misericordia y ayuda continua, y al final lo toma de la mano y suben juntos a la barca y dice el Evangelio que el viento y la tempestad amaino, se termino, y es que es lógico, cuando Jesús sube a la barca de nuestra vida, todo viento huracanado, tempestad o miedo desaparece. Porque no tomamos la mano del maestro y lo subimos a nuestra barca, en vez de dudar de su amor. Pero esa es nuestra decisión. lunes, 21 de julio de 2008
El Himno de la Jornada Mundial de la Juventud 2008, Sidney Australia
Fuimos llamados por el Espiritu Santo Para ser testigos de la Verdad.
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